Nuestra merecida cerveza

Cosas de emigrantes: ¿bailas?

Si no escribiera lo que ha ocurrido recientemente en mi vida, ¡directamente explotaría! Y es que cuando uno deja su país, no deja de vivir anécdotas y cosas de emigrantes una y otra vez:

Que si no he entendido lo que me dicen y digo que sí como los chinos…

Que si no tengo ni idea de lo que lleva ese plato pero me lo pido y lo pruebo…

Que si voy a una academia de baile pensando que me van a enseñar algunas técnicas fascinantes y acabo bailando con jubilados de la cuarta edad cual abuelilla en Benidorm…

¿Quéeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee?

Sí, habéis leído bien.

Yo sólo quería aprender a bailar

Todo comenzó hace dos semanas, cuando decidí escribir en el grupo de Españoles en Edimburgo de que si alguien recomendaba algunas clases de baile. Una chica española amablemente me dijo que ella había comprado unos cupones de Groupon para una academia de baile, ¡solo 15 pounds por 10 sesiones! Un chollazo, vaya. Total que me apunté con ella a este “planazo” y la verdad es que hicimos muy buenas migas. Quedamos para la primera clase, jueves por la tarde: here we go!

Total, que ahí vamos las dos, pili y mili, con la que estaba cayendo que llegamos con los pies flotando dentro del calcetín, pero no pasa nada, total luego se nos secarán con el baile. Cuando conseguimos llegar al lugar tras dar una vuelta a la manzana considerable, encontramos “el sitio”. Era lo más parecido al hogar del jubilado del pueblo, o la casa cultural. Mucho pelo blanco y mucha calva sobresalía por la cristalera:

¡Ay donde nos hemos metido!-Le dije a Rocío

Total, que después de arreglarnos un poco los pelos de loca de la lluvia, allá que vamos. Entramos a una especie de sala de baile, casi sin darnos cuenta de lo que teníamos alrededor nos encontramos una mesa:

Chica:

-¡Hola! ¿Venís a bailar? –(No, si te parece venimos a jugar al bingo, aunque seguro que lo habríamos pasado mejor)

Nosotras:

-Sí

En ese momento un chico nos da un formulario para rellenar y nos comenta la dinámica de la clase, y yo le hago LA PREGUNTA:

-¿Cuál es la media de edad de esta clase?

El tío se queda como a cuadros con la pregunta y no me responde, la cuestión es que al final le propongo la respuesta:

-La edad que vemos, ¿verdad?, 40, 50, 60, 70, 80

Él asiente con la cabeza, y la verdad es que la media de edad no era esa, eran unos 60. Sí, no exagero.

No pasa nada (pensé yo), yo vengo con Rocío que podemos hacer la clase juntas y no necesitamos pareja de ningún tipo, a nuestra bola.

La sala de baile

Empieza el baile, y con él, la pesadilla

Salimos a la pista (lo que se dice, fuerza y al toro), de repente a Rocío la ponen con un señor que podía ser su abuelo, y a mí me sientan en una sillica “a la espera” de acompañante, pero yo casi que me alegro, es más, si me apuras, creo que me voy a por la cerveza que se está calentando en la mesa.

¡ERROR! En mi camino hacia mi ansiada cerveza, aparece “el chico”, el que no supo contestarme a la edad, y me sienta otra vez en “la silla de espera”, Dios, mi pesadilla acaba de empezar.

Ni salsa, ni tango, ni Na de Na

Este baile era una especie de mezcladillo que es todo y es nada, con música más de disco que otra cosa, y ahí estábamos Rocío y yo, cual corderillos en un baile de jubilados.

La dinámica era ir cambiando de pareja cada minuto más o menos, y ví de todo lo que se puede ver a esa edad, ay Dios. Yo miraba a Rocío, y ella me miraba a mí, no veíamos escapatoria. Yo al final me lié la manta a la cabeza y decidí dejarme llevar por el momento, pensé:

-Total, aquí no me conoce nadie, yo sonrío, bailo y en cuanto pueda, ME ESCAQUEO

Después de pasar por una serie de pasos muy básicos, terminó la clase. OH DIOS, ¡GRACIAS!

Era el momento del baile libre (oh si libertad!), pero cuál es mi sorpresa de que mi última pareja, un abuelet de unos 78 años, no me soltaba ni con agua caliente. El tío quería innovar en su estilo, probar giros raros, y yo solo quería salir por patas cual gorrioncillo enjaulado.

Al final me resigné, a Rocío también la tenían capturada, solo nos quedaba la posibilidad de que acabara la cancioncilla para salir corriendo de ahí. Y la canción acabó, y yo puede coger mi cerveza ya medio caliente pero que me supo a gloria bendita.

Nuestra merecida cerveza

El ataquito

Después de 50 minutos de estrés al que nos había sometido , cuando por fin nos reencontramos fue en plan de ATAQUE DE RISA TOTAL.

El peligro ya había pasado, o eso creíamos, ya que aun venían los abueletes a sacarnos a bailar a la pista. No sé a cuantos negamos, pero nos acabamos la cerveza y salimos POR PATAS camino a un pub donde beber una cerveza donde la canas no fueran el decorado y donde NADIE nos sacara a bailar.

Conclusiones

1. Fue una experiencia total, y me he dado cuenta de que tengo una gran capacidad de adaptarme a situaciones surrealistas

2. En estas tierras la gente mayor tiene muchísima vida social, es normal ver a gente de unos 70 años en clases de Bodycombat en el gimnasio, o bebiendo una pinta tamaño jarra en un pub. Contrasta mucho con la vida de nuestros mayores en España, aquí son respetadísimos y aceptadísimos en cualquier entorno y a cualquier hora, un OLÉ

3. Nadie nos miró raro y nos trataron genial, como a uno más en el club, a pesar de dar el cante por nuestra edad con respecto a la suya, a ver si haríamos lo mismo nosotros al contrario, realmente son un ejemplo

4. Los de groupon son unos engañadores, te venden las clases de baile con fotos donde sale gente joven y que es algo super diver, cuando es algo para otro tipo de público, un fraude vamos

NUNCA olvidaré la noche de ayer, y es que fue el surrealismo más puro al que me he enfrentado en los últimos tiempos, pero la verdad es que con la compañía adecuada, puede llegar a ser MUYYYYYYYYYYY DIVERTIDO, como fue el caso :).

Me recordó bastante a las noches mano a mano con mis mejores amigas, ¡cómo las echo de menos!

¿Y vosotros? ¿Habéis tenido alguna noche surrealista de esas que no parecen reales? Estoy deseando conocerlas.

See you soon!

PD: Yo no soy muy salsera, pero escribiendo este post me he acordado de esta canción tan preciosa y de mi amiga Jenny, te la dedico con todo mi cariño 🙂